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Sábado después de Pentecostés

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Sábado después de Pentecostés EFECTOS ATRIBUIDOS AL ESPÍRITU SANTO CON RELACIÓN A LAS DÁDIVAS QUE DIOS NOS DA            I. El Espíritu Santo es quien revela los misterios secretos. En efecto; es propio de la amistad revelar sus secretos al amigo. La amistad es una fusión de sentimientos; ella hace, por decirlo así, un solo corazón de dos corazones, y parece que no sacáramos del corazón lo que revelamos al amigo. Por eso dice el Señor a los discípulos: No os llamaré ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; mas a vosotros os he llamado amigos, porque os he hecho conocer todas las cosas que he oído de mi Padre (Juan 15, 15). Si, pues, por el Espíritu Santo somos constituidos amigos de Dios, convenientemente se dice que los misterios divinos son revelados a los hombres por el Espíritu Santo. Por eso dice el Apóstol: Está escrito: Que ojo no vio, ni oreja oyó, ni en corazón de hombre subió lo que preparó Dios para aquéllos que le aman; mas Di...

Viernes después de Pentecostés

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Viernes después de Pentecostés DESCENSO Y PERMANENCIA DEL ESPÍRITU SANTO      Vi el Espíritu que descendía... y reposó sobre él (Juan 1, 32).      La presencia del Espíritu Santo en el bautismo de Cristo realizado por San Juan, se armoniza con el bautizado y el bautismo. Con el bautizado, porque así como el hijo que procede del Padre manifiesta al Padre, como dice el Evangelista: He manifestado tu nombre a los hombres (Juan 17, 6), así el Espíritu Santo, que procede del Hijo, manifiesta al Hijo, según se lee en el Evangelio de San Juan: Él me glorificará; porque de lo mío tomará (16, 14).      La presencia del Espíritu Santo se armoniza con el bautismo, porque el bautismo de Cristo es la inauguración del nuestro. Mas nuestro bautismo es consagrado por la invocación de la Santísima Trinidad, luego lo que nosotros invocamos en nuestro bautismo estuvo presente en el bautismo de  Cristo: El Padre en la voz, el Espíritu Santo en la paloma, e...

Jueves después de Pentecostés

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Jueves después de Pentecostés JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE      Teniendo, pues, aquel grande Pontífice que penetró los cielos, Jesús, el Hijo de Dios (Hebreos 4, 1l.)           I. Cristo es sacerdote.      El oficio propio del sacerdote es ser mediador entre Dios y el pueblo, por cuanto entrega al pueblo las cosas divinas y por eso se le llama sacerdote, que quiere decir, en cierto modo, que da las cosas sagradas (sacra dans), según aquello de Malaquías: La ley buscarán de su boca (2, 7), esto es, del sacerdote. Además, en cuanto ofrece a Dios las plegarias del pueblo y satisface a Dios, en cierta manera, por sus pecados. Por eso dice San Pablo: Porque todo pontífice tomado de entre los hombres es puesto a favor de los hombres en aquellas cosas que tocan a Dios, para que ofrezca dones y sacrificios por los pecados (Hebreos 5, 1).      Esto conviene principalmente a Cristo, porque por él han sido conferi...

Miércoles después de Pentecostés

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Miércoles después de Pentecostés MULTIPLICIDAD DE FRUTOS QUE DIMANAN DEL ESPÍRITU SANTO      Son muchos los frutos que nos vienen del Espíritu Santo.           1º) Purifica de los pecados. La razón de ello es que corresponde sanar a quien toca constituir.      El alma es creada por el Espíritu Santo, porque Dios lo hace todo por él; pues Dios creó todas las cosas por amor a su propia bondad. Amas todas las cosas que son, y ninguna aborreces de aquellas que hiciste (Sabiduría 11, 25). San Dionisio dice: "El amor divino no permitió que él estuviese sin germen." Luego es necesario que sean restaurados por el Espíritu Santo los corazones de los hombres destruidos por el pecado. Enviarás tu espíritu, y serán criados; y renovarás el semblante de la tierra (Salmo 103, 30). No es de admirar que purifique el Espíritu Santo, porque todos los pecados son perdonados por amor. Perdonados le son sus muchos pecados, porque amó mucho (Lucas...

Martes después de Pentecostés

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Martes después de Pentecostés PROPIEDADES DEL ESPÍRITU SANTO      El Espíritu donde quiere sopla; y oyes su voz, mas no sabes de dónde viene, ni adónde va; así es todo aquél que es nacido de Espíritu (Juan 3, 8).      I. Cuatro cimas se indican aquí acerca del Espíritu Santo:      1º) Su poder: El espíritu donde quiere sopla. Al libre albedrío de su potestad inspira donde quiere y cuando quiere, ilustrando los corazones. Si fuese ministro del Padre y del Hijo, no soplaría donde quisiese, sino donde le fuere ordenado.      2º) La manifestación del Espíritu Santo (cuando se dice: Y oyes su voz). Hay dos voces del Espíritu Santo: una que habla interiormente en el corazón del hombre, como dice el Profeta: Oiré lo que el Señor Dios me hable (Salmo 84, 9). Otra con la que habla el Espíritu Santo en la Escritura, o por medio de los predicadores, según lo que se dice en San Mateo: No sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu d...

Lunes después de Pentecostés

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Lunes después de Pentecostés CÓMO NOS MUEVE EL ESPÍRITU SANTO HACIA DIOS       (44) I . Cosa muy propia de la amistad es, sin duda, conversar con el amigo. Ahora bien, la conversación del hombre con Dios tiene lugar por medio de la contemplación, como decía el Apóstol: Nuestra conversación está en los cielos. Si, pues, el Espíritu Santo nos hace amadores de Dios, síguese que a él también debemos el llegar a ser contempladores de Dios, como leemos en la segunda carta a los Corintios, 3, 18: Así todos nosotros,  registrando a cara descubierta la gloria del Señor, somos transformados de  claridad en claridad en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor (2  Corintios 3, 18).      II. Es también propio de la amistad sentirse feliz en presencia del amigo, alegrarse de sus dichos y hechos, y encontrar en él consuelo en todas las aflicciones; por eso en las tristezas buscamos principalmente el consuelo en los amigos. Y como quiera que el Espír...

Domingo de Pentecostés

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  Domingo de Pentecostés EL DON DE DIOS ALTÍSIMO      I. Compete a una persona divina ser don y darse. Pues lo que se dona tiene aptitud y habitud, ya respecto de aquél por quien se da, ya de aquél a quien se da; toda vez que no sería dado por alguno si no fuera de él y además se da a uno para que sea de éste. Ahora bien, una persona divina se dice ser de alguien, o por razón de origen, como el Hijo es del Padre, o porque alguno la tiene. Tener decimos al disponer libremente y usar o disfrutar de algo a nuestro arbitrio. De este modo sólo la criatura racional  unida a Dios puede tener una persona divina; las demás criaturas pueden ser movidas por una persona divina mas no hay en ellas aptitud para gozar de su posesión y usar de su efecto. La criatura racional llega alguna vez a ello, como cuando participa del Verbo divino y del Amor procedente, y hasta  poder libremente conocer de verdad a Dios y amarlo como se debe.      Luego, sola la criat...